martes, 26 de enero de 2010

naranjas de la china



Hace unos años mis jefes viajaron muy lejos, durante un mes nos quedamos solos la pobre edaina y yo, el amigo del jefe venia a regar el jardin y darnos de comer.
Cuando volvieron, euforicos y contentos contaron las maravillas del mundo que habian descubierto, las compras chollos que habian realizado las falsificaciones de objetos delujo que habian traido para regalar a sus amigos relojes, joyas, perlas, chorraditas varias y las cosas que se habian comido.
Aguzando el oido me agradó escuchar que a los humanos les habia gustado comer los gusanitos del bambú, los escorpiones y los caballitos de mar ensartados en brochetas asi como loas cabezas de pollo abiertas por la mitad. Pero se me pusieron los pelos del cogote de punta cuando refirieron que tambien habian comido un plato muy especial, totalmente vedado para nosotros los perros....
porque perro no come a perro.
Dicen, que la princesa de Changtchun cuando se subió al palanquin se reia. Los porteadores danzaban simulando las olas de un mar imaginario y el publico asombrado ante la belleza que irradiaba aplaudia embelesado. Si no fuera por la comida me hubiera gustado accompañarles.

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